Craies Conté

La Creta se considera una técnica seca, más dibujística que pictórica. Aunque no es monocromática, utiliza una gama de colores similares entre sí. La técnica comprende el uso de barritas de sección cuadrada tipo “pastel duro” (barritas Comté y Faber-Castell), lápices y minas de varios pigmentos minerales, los cuales, según su matiz, reciben el nombre de sanguina, sepia y creta.

A esta gama cromática se le añade el negro. Por extensión, al conjunto de todos ellos, usados en un mismo equipo, se denomina “sanguinas” y también “cretas” La técnica a la que nos referimos, el dibujo a sanguina, se desarrolló a partir de la generalización del papel y del progresivo interés de los artistas de Renacimiento por la observación del natural y el análisis de la musculatura humana. En Florencia fue utilizada de manera sistemática, por Miguel Angel, Leonardo da Vinci y sus seguidores, para hacer  estudios de figuras que después llevarían a sus murales y esculturas. Fue una técnica recurrente en los artistas españoles del siglo XVII: Velázquez, Murillo, Goya…, En el siglo XVIII, la escuela francesa alcanzó un gran virtuosismo técnico, de manos de Watteau, Fragonard, y Hubert Hobes. También fue empleada por Rubens.

En el siglo XIX y principios del XX, fue una técnica esencial en las Academias para el aprendizaje del dibujo. Sus posibilidades para plasmar el claroscuro y el volumen de cuerpos vivos es tal, que ha acabado identificándose plenamente con un realismo clasicista manido y con los valores de aquella, por lo que en la mayor parte de las actuales escuelas de arte ha caído en desuso.
 

 

 

 

 


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